domingo, 28 de febrero de 2010

Príncipe Valiente de Fantagraphics

Los libros de Príncipe Valiente tienen un valor superior al que proporciona su lectura, porque es un clásico mitificado y cualquier edición nueva que salga al mercado tiene una legión de fans y detractores, como si de un equipo de fútbol se tratara.

Yo en los cómics (como en cualquier lectura) busco varias cosas, pero lo primero es que me entretenga, que me aporte unas horas de ocio de calidad. De esta obra ya sabía que la iba a obtener.


La edición en la que leí por primera vez Príncipe Valiente no recuerdo cual fue, si la de Buru Lan o la de Bruguera, pero los personajes y las historias se me quedaron grabadas a fuego. Siempre he querido tener en mi biblioteca al Príncipe Valiente, pero las ediciones que han ido cayendo en mis manos no me han gustado. No conozco la de Caldas (sus ediciones de otras obras, como por ejemplo Tarzán, sí) pero lo que sé seguro es que quiero COLOR, como la edición original de los dominicales, y como la concibió Foster. Entiendo al que puede sacrificarlo por apreciar la pureza de la línea original, pero no es mi caso.

Y esta edición de Fantagraphics es muy buena. Incluso a veces demasiado buena (los personajes en algunas viñetas parecen pepones, pero supongo que es porque en el original eran así). A mí por lo menos me satisface: el tamaño, el color, la encuadernación y la calidad del papel son factores que sí aprecio. Y además, los textos son los originales tal y como los escribió (creo) Hal Foster.

viernes, 26 de febrero de 2010

Cadáver exTreBeO #05

La entrega de nuestro webcómic, según Femín Solís.
Puedes seguir la historia entera AQUÍ
Cada viernes una nueva entrega!

miércoles, 24 de febrero de 2010

05 exTreBeO podcast sobre el SEXO

El tema: El sexo en los cómics.
Tertulianos: Julián, Llosef, Tomás, David, Fran y Fermín
Duración: 62 minutos.

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viernes, 19 de febrero de 2010

Cadáver exTreBeO #04

La entrega de nuestro webcómic, según Fran Aguilera (ICONOS).
Cada viernes una nueva entrega!

miércoles, 17 de febrero de 2010

Roberto Alcázar y Pedrín # 03

En la entrega de hoy comentaré dos aventuras que, hay que reconocerlo cuando así es, no son lo que diríamos precisamente brillantes. En cualquier caso, sí que muestran algún momento curioso que las hace al menos entretenidas y dignas de dedicarles unas líneas.

De camino a Estambul, nuestros héroes se detienen en el poblado de Amhadiyak. Allí entran en contacto con un inglés cuya misión consiste en liberar al hijo de su amigo el emir que está secuestrado por unos rebeldes que preparan una insurrección. Así da comienzo esta aventura titulada El hijo del emir.

Llama la atención en primer lugar que Roberto Alcázar y Pedrín hagan amistad con un inglés en una época en la cual el régimen oficial era abiertamente contrario a todo lo que proviniera de la pérfida Albión, como despectivamente usaban (y usan) este término todos los anglófobos.


Me encanta ese "Y yo, Roberto Alcázar, español." ¿Cómo os presentáis vosotros cuando vais al extranjeros, pillastres?

En segundo lugar, tampoco es de extrañar viendo cómo las gasta el inglés, Douglas Mahoney, que se hagan amigotes: a su lado, nuestros protagonistas asemejan dos hermanitas de la caridad.

Y nada, el resto discurre sin pena ni gloria (para el lector, digo), salvo los momentos en que el inglés da muestra de su retorcido humor ofensivo. Hará grandes migas con Pedrín, que le sigue como puede pero nunca llega a alcanzarle, la verdad.

El diamante azul tampoco es una gran aventura. Aquí nuestros héroes se encuentran en la ciudad de Cantón, China, y la trama es pulp en estado puro. Ya sabéis, la amenaza amarilla que tuvo su mayor representante en el malvado Fu-Manchú de Sax Rohmer.


Lástima que la historia no dé para mucho. Pero está genial ver a nuestros héroes disfrazados para pasar de incógnito en un antro de mala muerte llamado El sol naciente. Nuestros autores no andaron muy finos poniendo un nombre de claras referencias japonesas precisamente en China, enemigos naturales, pero total, pallá pal oriente están los dos países, ¿no?


Una de la mejores viñetas es ésta de Pedrín FUMANDO. Vale, vale, está disfrazado de maleante, por lo que debe hacer algo MALO, pero no me digáis que no está genial.


Esta otra viñeta también me ha encantado: dedicada a todos aquellos malpensados que dicen que en los restaurantes chinos sirven carne de gato. ¡Qué equivocados estáis!


Y para el final, este chiste, muy bueno, de la página de contraportada dedicada otra vez a fugas de presos, firmada por Palop.


Las dos aventuras siguientes a éstas son muy flojas, por lo que no me detendré en ellas, pero atención al Extra nº 14, nuestra entrega nº 4 dedicada a estos bravos héroes españoles, en la que nos toparemos con una aventura que bebe de Emilio Carrere y Edgar Neville, nada más y nada menos. ¿Será esto posible? Lo veremos la semana que viene. Hasta entonces, saludos de este espectro: Llosef.

viernes, 12 de febrero de 2010

cadáver exTreBeO #03

La entrega de nuestro webcómic, según Gol (Miguel Gómez Andrea).
Cada viernes una nueva entrega!

miércoles, 10 de febrero de 2010

Roberto Alcázar y Pedrín # 02

Bueno, bueno, que nadie se asuste: no es mi intención comentar cada cuadernillo que me lea de nuestros héroes. Sí me detendré, sin embargo, en todos aquellos que me resulten curiosos o me llamen la atención de alguna manera. Tampoco, por desgracia, tengo todos los números de la colección.

Pues bien, tras ver cómo Roberto Alcázar y Pedrín se enfrentaban a serpientes amarillas, hombres sin rostro, bandas de maleantes en la más pura tradición folletinesca o pulp como la de “La mariposa negra”, a fantasmas que no lo son, y en sus aventuras pasar de América a África para luchar junto a la Legión Francesa contra los tuaregs, llegamos a un par de historietas tranquilas, sin apenas acción ni jarabe de palo, tan entretenidas como las anteriores pero que nos muestran a nuestros héroes muy alejados de su imagen “oficial”.

En La reina de la selva toda la aventura se limita a ir a llevar medicinas a una blanca convertida en reina de una tribu del África profunda, la cual se encuentra enferma. Los nativos están desesperados porque ven cómo su hechicero no puede hacer nada por curarla. El humor de Pedrín se convierte en el dueño de la función.

De camino al poblado de la reina blanca, nuestros héroes demuestran que ellos no son los típicos turistas blancos que van allí de vacaciones a un safari.
Deciden parar a darse un baño, y allí los vemos en calzoncillos lanzándose a las aguas en un grupo de viñetas que harían las delicias de todos aquellos críticos reaccionarios que ven homosexualidad pecaminosa en cada línea. También despreciarán a Sócrates, Platón y los filósofos de la Academia, digo.
Les ataca un cocodrilo, pero Roberto detiene su ataque con un truco que de seguro las nuevas generaciones ignoran. Lo dejo aquí para su conocimiento universal: ¡no falla!

Otro topicazo acerca de las aventuras de Roberto Alcázar y Pedrín es su supuesta misoginia: se suele afirmar que en sus historietas siempre que aparece una mujer, es mala y pecaminosa. Algunas malas sí que aparecen, pero vamos, el pulp más tirado deja en mantillas a nuestros héroes. En estas dos historietas, las mujeres que aparecen son personajes positivos que ayudan a nuestros amigos y hacen amistad con ellos. Mirad la reina de los nativos:
Y en la aventura Robinsones del África, cuando Roberto Alcázar está perdido y herido, y Pedrín abandonado a su suerte comanda una legión de monos que le ayudan a sobrevivir, quien los salvará será una mujer. Y atención: una mujer que lleva a su cargo toda una expedición. A años luz de la Deborah Kerr del clásico cinematográfico Las minas del Rey Salomón, en el cual la pobre no era más que un engorro para el trabajo de los machos (pero tan maravillosa como siempre, por descontado).
La reina rubia, finalmente, declarará su deseo de no volver a la civilización: es feliz allí, reina de los nativos, todos a su disposición. ¡Como para volver con los blancos! Roberto y Pedrín se van, pero antes, agradecida por las medicinas que la han curado, la reina les obsequiará con más regalos que la propia Dama Galadriel a los hobbits.

Regalos con los que este buen espectro jamás fue obsequiado. Llosef.

lunes, 8 de febrero de 2010

CRÓNICA DEL ENCUENTRO CON CARLOS GIMÉNEZ EN HERVÁS



Cuando gracias a mi amigo Miguel, profesor del instituto de Zarza de Granadilla, me enteré de que el maestro Carlos Giménez iba a venir al Instituto el día 5 de febrero, rápidamente me ofrecí como chófer para traerle desde Madrid.
Yo había leído que Carlos, en principio, es receptivo a acudir a este tipo de actos relacionados con la difusión de los tebeos y de su propia obra, pero había que ir a buscarle, él no conduce y ya no tiene ganas de ir dando tumbos por las estaciones de tren y de autobús.
Para mí era un orgullo, llevo más de treinta años leyendo y coleccionado su obra, era algo así como: “Voy a conocer a mi héroe”.
Aprovechando mi participación en la visita me puse en contacto con los compañeros de EXTREBEO y, juntos, decidimos organizar también el jueves día 4 de febrero un encuentro con Carlos en la Biblioteca de Hervás.
César y Jonás, director y bibliotecario, respectivamente, apoyaron entusiasmados la idea cuando Miguel, también miembro de EXTREBEO, se la transmitió. Por supuesto, Carlos no puso ningún inconveniente en regalarnos también el encuentro de la biblioteca además de la visita que haría al instituto al día siguiente.

Gracias al GPS, mi mujer y yo, llegamos sin problemas al portal de la céntrica calle madrileña donde vive Carlos. No nos hizo esperar.

Una vez acomodados en el coche y fuera ya de la jungla urbana, enfilados por la nacional V hacia Hervás pudimos entregarnos a la conversación. Fue una entrega fácil y agradable. Carlos Giménez es un excelente conversador, ameno y atento, no sólo habla, como tantos, también escucha y muestra interés.
Como era inevitable salieron los comics en la conversación, él es un autor afamado y yo un aficionado compulsivo. Se habló de muchas cosas y por resaltar algo, ante la pregunta, inevitable y reiterativa, de cómo ve los tebeos hoy en día dijo: “Antes había poco ruido y muchas nueces y hoy mucho ruido y pocas nueces”.
¿Qué quería decir? Pues que hace cincuenta años un tebeo semanal como el Capitán Trueno tiraba seiscientos mil ejemplares a la semana y hoy en día un autor reconocido vende dos o tres mil ejemplares al año. Antes había una industria y una serie de autores y editores que ganaban dinero haciendo tebeos, hoy hay una multitud de editoriales y autores, pero con las cifras de venta que se manejan los autores no pueden mantenerse y los pequeños editores tienen que trabajar también en otra cosa.
A pesar de todo el talento desplegado, el mundo de los tebeos se ha convertido en un ghetto de aficionados. Hablamos de España, claro está, porque si un autor logra vender en el mercado francés, por ejemplo, la cosa cambia.

Comenté yo el viejo dilema del dibujo y el guión. Él, con mucho sentido común, dijo que ese dilema era una tontería porque un tebeo es la suma armónica de ambas cosas. Argumenté yo que si tenemos un buen guión mal dibujado podemos tener un cómic, mientras que al revés, un tostón impecablemente dibujado no será más que un álbum de ilustraciones. Dijo Carlos que un buen guión con un mal dibujo es un mal cómic. Si se lee bien, será eso, un buen guión, pero no un buen cómic si el dibujo no es bueno.

Afortunadamente para mi mujer, en las tres horas de viaje no sólo hablamos de tebeos.

Llegamos a Hervás en un día nublado y lluvioso que nos impidió sorprender a nuestro huésped con la belleza del paisaje de este verde y frondoso valle del norte de Cáceres.
En la comida se reunió con nosotros Miguel, amigo, profesor y extrebeísta. Acompañados de unas botellitas de tinto despachamos la colación en un ambiente amistoso y agradable. Por un rato, aparcamos los cómics.
Tras una preceptiva siesta del maestro fuimos a la biblioteca.

Yo estaba un poco asustado temiendo que, en un pueblo extremeño de 4.000 habitantes, un autor de cómics no fuese motivo de interés para reunir suficiente público. Pensaba que seríamos cuatro gatos. “No importa, dijo Carlos, si es así nos vamos al bar y nos montamos allí la tertulia.”
La asistencia superó las expectativas, la sala estaba llena, con unas ochenta personas.
Comenzamos proyectando un video preparado por Miguel, de unos diez minutos de duración, sobre los álbumes de Carlos: 36-39, MALOS TIEMPOS.
El video combina fotos de la guerra civil con las viñetas de los álbumes, sin texto, sólo acompañados por una música muy sugerente. El efecto era sobrecogedor y mereció los elogios del maestro. “Has comprendido muy bien mis álbumes, lo que yo quería transmitir”, le dijo a Miguel.
Inevitablemente, tras la proyección, el encuentro empezó con el tema de la guerra. Giménez habló sobre ella elocuentemente, explicando que no hay guerras buenas ni heroicas. En las guerras sólo hay asesinos y asesinados. ¿Los responsables? Los que las empiezan. Este tema interesó y se habló de él.

Respecto a los cómics volvió a salir el asunto de la tirada de ejemplares con un ejemplo que me parece revelador. Carlos contó que su obra Paracuellos, que acaba de recibir el premio Patrimonio en Angouleme, la edita en España Glenat. Pero como los comics sólo se venden en librerías especializadas, Glenat no puede hacer más de dos o tres mil copias por edición. El cómic se vende, todos los aficionados tenemos Paracuellos, pero poco, debido a que está constreñido a las librerías de cómics.
De repente viene Mondadori y le ofrece hacer un integral de Paracuellos. Dicho y hecho. Como Mondadori distribuye por todas las librerías, no sólo las de comics, Paracuellos puede llegar a todo el mundo. Resultado, lleva vendidos cincuenta mil ejemplares. Así, si puede un autor vivir de su obra.

Fran, nuestro presidente, que había venido a Hervás desde Cáceres con Tomás, el secre, le preguntó si leía tebeos. Dijo que sí, pero preferentemente los antiguos, los que había leído siempre, aunque por supuesto procura estar al día. Dijo también que un autor no debe inspirarse en los tebeos ya hechos porque se corre el riesgo de no contar nada interesante, de perderse en un universo endogámico y friki. Bueno, más o menos.
Creo que quería decir que hay que buscar las historias en la vida, en nuestras propias experiencias, en lo que vemos y nos rodea porque así los tebeos tendrán verdad y llegarán a la gente.

A mi comentario de que no existe en castellano una palabra que defina con claridad a un autor de tebeos, sea dibujante, guionista, o ambas cosas, dijo que sí existe: historietista. Palabra que parece que viene de Argentina pero que aquí no ha tenido mucho éxito.

La reunión transcurrió fluidamente, de un modo agradable y ameno.
Explicó el maestro su sistema de trabajo. Como, después de hacer un viñetaje con bocetos someros, coloca primero los bocadillos y rotula los textos. De este modo puede dejarlos con suficiente aire para facilitar la lectura y terminar la página equilibrando el dibujo con los textos. Una manera más inteligente de trabajar que la de tantos autores, sobre todo yanquis, que dibujan primero todo y después colocan los bocadillos, con lo cual muchas veces se arruina la composición o el dibujo.

Acabó el encuentro, que a mí se me hizo breve, y nos fuimos a tomar unas cañas. El resto de la noche, con cena incluida, fue como estar con un viejo amigo en una animada reunión de colegas.

A la mañana siguiente, fiel a mi auto asignada condición de chofer, bajé a Carlos al Instituto de Zarza donde le esperaban los chavales. “No se me da bien hablarle a los chicos”, me dijo Carlos, pero de nuevo la realidad nos sorprendió gratamente.
Organizado por Miguel y sus compañeros del Instituto, los chavales esperaban a Carlos con un mural hecho sobre sus dibujos y un montón de preguntas que hicieron que, de nuevo, el encuentro fuera interesante y participativo, con unas ochenta chavalas y chavales adolescentes que escucharon con verdadera atención al maestro.
De todo lo que se le preguntó quiero destacar el momento en el que Carlos explicó de donde proviene su amor por los tebeos. En su infancia de posguerra, en lugares como los centros del Auxilio Social tipo Paracuellos, no había nada que pudiese distraer la atención de un niño. Sin juguetes, ni radio, ni por supuesto televisión. Con los libros prohibidos y las paredes desnudas, solo en los tebeos podía encontrar refugio la imaginación infantil.
Tebeos tan valorados que, aparte de entretener, se utilizaban como moneda de cambio entre los niños y empujaban a algunos, como Carlos, a dibujar sus propias historietas para, de este modo, evadirse de aquella sórdida realidad.

Acabado el encuentro en el instituto me despedí de Carlos. Me sentía emocionado y satisfecho. Carlos me había seducido doblemente. Por un lado, desde mi condición de amante de los tebeos, había compartido mi tiempo con un maestro generoso que nos contó muchas cosas de la profesión y de tantos amigos suyos, historietistas como él. Por otro, había conocido a una gran persona, entrañable, cariñosa y accesible, que nos trató como a amigos sin conocernos de nada.
En definitiva, una experiencia inolvidable.
Gol

viernes, 5 de febrero de 2010

cadáver exTreBeO #02

Continúa la historieta, esta vez de la mano de Pedro Camello.
Cada viernes una nueva entrega!

Roberto Alcázar y Pedrín # 01

Bueno, bueno, quien más quien menos ha leído sobre ellos o ha escuchado hablar entre susurros de estos dos héroes del tebeo español más clásico: Roberto Alcázar y Pedrín. Y escribo "entre susurros" porque parece que queda horrible reconocer no sólo que los leíste, sino que los relees y te gustan. Sucede otro tanto con el gran tebeo clásico de la época: El Guerrero del Antifaz, del inconmensurable Manuel Gago. Los lectores moderniquis que se mean de gusto en sus pantoloncitos de los domingos con las chorradas de Frank Miller son los que luego vienen a acusar de fascistas a estos otros héroes... Sin haberlos leído, por descontado, que opinar es gratis. Y vale, que reflejan el sentir y el pensar de una época, que sí, pero no sólo los de los habitantes del Pardo, sino también los del españolito de a pie, esos niños que luego los repudiaron al crecer. Aunque no todos lo hicieron, por supuesto.

Yo llegué a ellos en las reediciones en formato vertical de los 70, aquéllas que retocaban y remontaban las páginas originales, tan denostadas por los puristas con razón, en una época en que ya los vendían de saldo a mitad de precio. Pero qué queréis, yo les tengo un cariño inmenso.

Roberto Alcázar y Pedrín fueron creados por el guionista Juan Bautista Puerto y el dibujante Eduardo Vañó. Y cito de la wikipedia, de la entrada que podéis consultar completa aquí: "La mayoría de los guiones fueron realizados por José Jordan Jover, antiguo comandante del ejército republicano que había sufrido la represión del régimen franquista". ¡Buh!

De Roberto Alcázar se decía que su físico había sido modelado a imagen y semejanza de José Antonio Primo de Rivera, cosa que de haber sido cierta hubiera molestado sobremanera a Franco, lo sabéis. A mí, la verdad, me da un aire más a Rock Hudson. Pero sobre todo, a mí a quien se me parece DE VERDAD es a Elvis Presley. Juzgad vosotros mismos:

En estas dos primeras aventuras tenemos como malvado de pro al terrible y despiadado doctor Leyva. Vaya nombre para un malo, todo sea dicho. Parece el nombre del que nos atiende en la seguridad social. En fin. Aventuras más que entretenidas con raptos, piratas, fantasmas chinos, antros de perdición bonaerenses, resueltos con el habitual proceder de nuestros héroes: garrote y tentetieso. Algo muy criticado, no es para menos, pero que si se lee sin prejuicios da para echar unas buenas risas. Mirad, mirad esta viñeta tan políticamente incorrecta, jeje:

También asistimos al primer encuentro entre Roberto y Pedrín, éste un polizón en el transatlántico Neptunia al que Roberto adopta. Cómo no, en esta relación se vería también una connotación homosexual, como si eso fuera malo, lo cual de ser cierto hace impensable que éste fuera el tebeo abanderado del régimen. A ver si sus detractores se ponen de acuerdo...

El dibujo de Vañó es rígido, algo estático, pero de un encanto demodé incuestionable. Si, además, nos ofrece secuencias tan divertidas como ésta, la cual el mismo Hergé llevaría a la perfección en el álbum de Tintín Los cigarros del faraón, pues que más podemos pedir:

Estos cuadernillos ofrecían en contraportada historietas de humor. Aquí incluyo las dos de este número. La primera es una aventura del personaje Miky Pórrez, de Sifré, acompañado por su ayudante Paton y el perro Rin Rin Rin. Un acercamiento al clásico de Arthur Conan Doyle más inteligente y divertido que el bodrio ése de película que nos ha endosado el ex-novio de Madonna.

Y para el final, unos chistes de fugas de Palop (gracias por la corrección, Tomás). Junto al precio original, 30 ptas., podéis ver, marcado con bolígrafo, lo que a mí me costaban: 15 pesetas. ¡Una ganga!

Sin más por hoy, un saludo de vuestro detestado espectro: Llosef.