jueves, 12 de marzo de 2015

De la C a la C (16) La Codorniz

A veces me gusta fingir que soy guionista, aunque en realidad lo único que soy es escritor de guiones. Esos guiones no se llevan a dibujo en un 95% de las veces, por eso decir que soy guionista me suena a sobrado. Por eso solo hay un campo en el que me encuentro realmente cómodo a la hora de escribir: El humor gráfico. Por un lado porque soy un consumidor ávido del humor gráfico. Por otro, porque he trabajado como humorista (ojo, que hablo de trabajar de lo de cobrar dinero y eso) Así que he decidido que hoy voy a dedicar mi sección a la primera revista moderna de humor gráfico que se publicó en España: La Codorniz, la revista más audaz para el lector más inteligente.


Pongámonos en situación: Es 1936 en España, empieza la Guerra Civil. Cada uno de los bandos saca una serie de publicaciones bélicas, revistas dedicadas a levantar la moral de las tropas propias y hacer burla del ejército enemigo. Una de ellas surge en el bando nacional en 1937, se llama Trinchera. Tres números más tarde cambia su nombre por La Ametralladora, ya que Trinchera también es el nombre de una publicación del otro bando. En noviembre de ese mismo año se produce un cambio fundamental en la dirección de la Ametralladora: Ponen como director a Miguel Mihura

Miguel Mihura era un escritor de la nueva ola, gran amigo de los renovadores del humor patrio como Jardiel Poncela, Ramón López de la Serna, Edgar Neville y Tono, pertenecientes a lo que se pasaría a llamar “La otra generación del 27” o “Generación del 27 del humor”. Desde su llegada como director a la revista el humor agresivo de la Ametralladora se va convirtiendo poco a poco en el humor más blanco, vanguardista y subrealista de estos autores, principalmente Mihura, Tono y Herreros. Cuando la Guerra Civil termina la revista desaparece y aparece su sucesora (en lo que respecta al humor, no a la ideología): La Codorniz 

El 8 de junio de 1941 aparece el primer número (con la portada de Tono que podéis ver más arriba). Mihura recupera el humor de antes de la guerra, aparecido en las revistas “Buen Humor” y “Gutierrez”. Es un humor blanco, sin intención de ser crítico, en el que la risa viene provocada por el absurdo y no por la parodia. El tipo de dibujo no se parece al humor gráfico anterior, usándose un dibujo más “simplista” o incluso “infantil” que prima el diálogo y la acción al preciosismo. En el caso de Tono se puede apreciar una enorme influencia de los estilos pictóricos de las vanguardias, como el cubismo o el dadaísmo. 

Mihura tenía una idea muy clara del tipo de revista que quería, de humor sin crítica, en sus propias palabras una especia de obra musical que se escucha para pasar el rato y nada más, por ello se negó a incluir a autores que no comulgaran con esta ideología. En 1944 Miguel Mihura decide dejar la revista para centrarse en el teatro (Cosa que me alegra, porque si no quizá no existiría la genial Tres Sombreros de Copa, entre otras), por lo que vendió la revista a una SA que puso de director al anterior redactor jefe, Álvaro Delaiglesia. Y aquí comienza la etapa dorada de la Codorniz (y su subtítulo: la revista más audaz para el lector más inteligente) Se incorporan nuevos dibujantes de la calidad de Chumy Chúmez, Mingote o Nácher y surgen varias de las secciones más famosas de la revista, como La Cárcel de Papel, ¿Está Vd. seguro? O Tiemble después de haber reído. El humor absurdo va quedando relegado ante un humor con cierta crítica política y social. Ah, otra incorporación es la del genial Gila, que años antes de sus añorados monólogos pegado a un teléfono ya destacaba como humorista gráfico que mezclaba el absurdo con una mala leche espectacular. A mí me encanta


Ante el aumento de la venta de ejemplares llega otra nueva oleada de autores, entre los que podemos destacar a Máximo, Kalikatres, Mena o Jose Luis Coll entre otros muchos.

La Codorniz tuvo un éxito tremendo hasta 1970, año en el que muere la mano en la sombra, el redactor jefe Fernando Perdiguero. Tras su muerte empieza la decadencia, que tardaría aún así 8 años en acabar con la revista. Uno de los motivos por los que los lectores le dieron la espalda a la revista fue, curiosamente, el fin de la censura. Esto llevó a la aparición de mucha competencia (a la que en algunos casos se fueron a trabajar los propios autores de la Codorniz) y a un exceso de propensión al “destape” que echó para atrás a los lectores más “intelectuales” de la revista

El 11 de diciembre de 1978 salió a la calle el último numero de la revista. En total se publicaron 1898 números por los que pasaron todos los humoristas gráficos que han tenido éxito en España (aparte de los antes nombrados nombres como Forges, el Perich o el Roto bajo el seudónimo Ops) Su influencia en los autores gráficos actuales y en revistas como el Jueves o Mongolia es brutal y la historia del humor gráfico y el humor en general en España no sería la misma sin su existencia.

En fin, espero haber contribuido un poquito a homenajear a este trocito de humor, historia y sabiduría que constituyó la Revista Decana del Humor. La semana que viene si os apetece seguiré por aquí dándole un repaso al mundo del cómic en todas sus formas, analizándolo de la C a la C. 

¡Gracias por leerme!

EXCELSIOR!