domingo, 24 de mayo de 2015

[Reseña] ASTERIOS POLYP (David Mazzucchelli)

    Últimamente el cómic se ha convertido en un campo de experimentación para nuevas formas de narración secuenciada o directamente, explorar campos desconocidos en la forma de componer la página o mostrar tal o cual estilo rompedor y vanguardista.


    El iniciador de todos estos nuevos títulos de experimentación en el noveno arte fue Chris Ware que, con su Jimmy Corrigan, el chico más listo del mundo, rompió moldes al cargar su obra de diferentes técnicas narrativas, estilos y formatos de composición apenas explorados anteriormente.

Asterios Polyp se enmarca, por tanto, en esta categoría en la que el cómic trasciende de sus propias formas para abarcar una amalgama de artes que potencian y amplían los recursos conocidos para ir más allá y aprovechar todos esos recursos para dotar a la obra de un carácter revolucionario, siendo finalmente este carácter el fin último del título, y lo que le da sustancia y atractivo al mismo, por encima del argumento en sí, que no es más que una excusa bien elaborada para mostrar el siguiente paso en la evolución de los tebeos.

Por supuesto tan grande esfuerzo en mostrar lo que normalmente se cataloga como una obra rompedora y vanguardista, no tendría sentido sin la completa admiración y aprobación del público especializado, del crítico artístico y además atesorar una buena colección de premios si encima, detrás de esa obra se encuentra uno de los autores de cómic más reputados y reconocidos.


Asterios Polyp narra la historia de un arquitecto considerado como uno de los mejores del mundo, lo que ya cataloga al personaje como engreído y pagado de sí mismo (algo que también se vislumbra en su caracterización gráfica, muy estirado y geométrico). Un  personaje que también juega con la dualidad al tener siempre presente a su hermano gemelo, muerto al nacer y que siempre está presente de una manera onírica. Asterios, en plena crisis de los cincuenta, se plantea dar un giro a su vida y romper con todo lo anterior. Comienza así el viaje del personaje a su yo interior, retirado de todo lo conocido y recluido como un ermitaño, este viaje de autodescubrimiento nos mostrará las partes más significativas de su vida, sus emociones y sus relaciones interpersonales.

David Mazzucchelli, que es un arquitecto en sí mismo de la narrativa gráfica, nos va mostrando a través de sus páginas, las piezas de la historia como un puzzle que debemos reconstruir a través de los diferentes flash-backs que nos muestra el pasado y presente de Asterios Polyp. Una obra que se va construyendo poco a poco a través de metáforas y símbolos que potencian el estilo rompedor de la misma pero que se vislumbra claramente el objeto final, que no es otro que dotar al título de un carácter estético excepcional, alejado de formalismos convencionales y que suponga un revulsivo importante y una obra de referencia cuando queremos catalogar el cómic como ARTE, así, en mayúsculas.


Hablar de David Mazzucchelli es hablar del cómic. Un autor que ha pasado por los diferentes géneros que ha dado el noveno arte siempre triunfante. Su nombre siempre estará escrito con letras de molde en la historia del cómic gracias a su colaboración con el pertinaz Frank Miller en Daredevil. Born Again (ya reseñado en ésta sección) y Batman. Año Uno. Un autor que en la cumbre de su éxito, se alejó del mainstream para explorar otros formatos. Su colaboración con el guionista Paul Karasik adaptando La Ciudad de Cristal de Paul Auster fue también ampliamente reconocida y este Asterios Polyp le ha llevado más de diez años de trabajo.



Asterios Polyp peca en exceso de ambición y trascendentalidad y a pesar de ello no supone ninguna merma en la calidad intrínseca del mismo, aunque haya sido catalogado en una de las solapas como la primera novela gráfica de Mazzucchelli, obviando toda su obra anterior al ser simples cómics.