domingo, 3 de mayo de 2015

[Reseña] NTH MAN. THE ULTIMATE NINJA (Larry Hama/Ron Wagner/Dale Keown)

   En un presente como el actual, desengañados ya de ver coches voladores, pistolas láser y vacaciones en Marte, volvemos cada día la vista al pasado, cuando éramos pequeños y el mundo futuro, ese visionario y lejano año 2000, se nos presentaba como una utopía llena de robots serviles, estética ciberpunk y megaciudades superpobladas (bueno, de esas hay un rato largo). El efecto nostalgia que inunda la sociedad actual y a nuestra generación en particular (la que vivimos los ochenta siendo críos ociosos y consumidores de cultura popular), siempre se nos cae una lágrima de emoción cuando recordamos tal o cual serie de t.v., película o cómic. Siempre con ese axioma encima de que cualquier tiempo pasado fue mejor. Aunque mi abuela siempre reprobaba esa afirmación indicando que cuando ella era joven vivió la guerra y había mucha hambre y miseria… cuestión de generaciones que, como la nuestra, nacieron acomodadas al sofá de papi y mami.

   De nuevo aprovecho éste extenso prólogo para reseñar una serie de cómics, que es muy de su época y que se quedó anclado en aquellos años ochenta del reaganismo y la Guerra Fría. Tal vez por ello nunca ha sido reeditada.

   Nth Man. The ultimate ninja, es una limited series de dieciséis números (estaban proyectados 24, pero nunca fue un éxito de ventas y fue cancelada). Fue un ejemplo más de la diversificación que quería llevar la editorial Marvel y mostrar nuevas colecciones alejadas de la temática superheroica que la caracteriza. Ya hemos hablado aquí del tremendo éxito que supuso para la Casa de las Ideas la colección de The ´Nam (VietNAM, en España) y quería repetir jugada con una nueva serie de temática bélica, aunque esta vez con elementos más fantásticos.

   Como he indicado más arriba, Nth Man es hija de su época. Los ochenta estuvieron marcados políticamente por una Guerra Fría que daba ya sus últimos estertores y que concluyó con la caída del Muro de Berlín y el desmembramiento de la Unión Soviética (¡que buenos villanos ha dado la URSS al mundo del entretenimiento!).


   La hipótesis de una eventual Tercera Guerra Mundial siempre estaba a la vuelta de la esquina, desde la Crisis de los Misiles de Cuba en el 62 y el mundo de la ficción se hizo eco de sus desastrosas consecuencias mostrando un desolado mundo postnuclear, como en El Día Después, la saga de Mad Max o El Planeta de los Simios. Es decir, un escenario de ausencia de poder legitimado, con la humanidad rehaciendo su vida en un entorno agreste y salvaje, luchando por su supervivencia.

   Sin embargo, Nth Man mostraba la guerra en sí. La serie comenzaba con un espectacular asalto a la Plaza Roja de Moscú por parte del ejército estadounidense, seis meses después de iniciarse la Tercera Guerra Mundial. Bajo un bombardeo incesante del Ejército Rojo, su misión será liberar a un prisionero de la prisión Lubyanka. Un hombre que será determinante para poner fin al conflicto.

   John Doe (es el nombre que usan en Estados Unidos para aquellos que no tienen identidad conocida, una suerte de Juan Nadie) es el Nth Man, un agente de la CIA entrenado como asesino eficaz y resolutivo, que fue hecho prisionero tras un intento fallido de matar a la coronel Novikova (una sex-pectacular agente del KGB). Su rescate responde a que ejecute una nueva misión; acabar con el sujeto responsable que inició la guerra, Alfie O´Meagan (sí Alfa y Omega señores, el principio y el fin). O´Meagan es un psíquico de tremendo poder mental que ríete tú del Profesor X. Es responsable de inutilizar todas las armas nucleares del mundo en un deseo infantil de acabar con la guerra, hecho que, paradojicamente, desencadena las hostilidades entre las dos superpotencias.


    John Doe y Alfie O´Meagan son amigos de la infancia, cuando se criaron juntos en un orfanato y el primero protegía al segundo de los abusones, mientras veía como, poco a poco se desarrollaba su poder y odio a la humanidad. En medio del conflicto, ayudado en su huida por su mentor y una joven agente de la CÍA y perseguido por la coronel Novikova y medio Ejército Rojo, John Doe comprobará los desastres de la guerra y su incidencia en la población civil hasta el enfrentamiento final de los dos amigos.

   Nth Man muestra un excelente ejercicio narrativo a lo largo de los números que lo conforman, hilvanando los dos tiempos en que se desarrolla la historia; el actual con el conflicto armado en curso y el pasado, en la relación de los dos niños y las circunstancias que los va alejando, mostrando también las motivaciones de O´Meagan para su posterior acción.

   La serie es también un ejemplo de buen hacer en el apartado de documentación y muestra, perfecta y detallosamente dibujados, toda suerte de armas y uniformes propios de la época, con referencias a unidades y vehículos existentes (algo que ya se realizaba en la mencionada The ´Nam) y que ayuda a meterse más en la trama.

   Larry Hama, que venía de escribir los guiones de G.I. Joe, otra serie bélica, juega aquí con una libertad total, ya que no tiene que atenerse a un universo previo y una continuidad detallada como ocurre con las colecciones de superhéroes. Algo que se nota en su modo de enfocar la historia y que, a mitad de serie pasa de una historia bélica total (uno de sus grandes atractivos) a otra más intimista e incluso fantástica, cuando se centra en el carácter caprichoso de Alfie O´Meagan, mostrando sus traumas y sus poderes desatados (capaz de controlar el tiempo y el espacio a su antojo).

   El equipo artístico estaba conformado por Ron Wagner, que se ocupó de los ocho primeros números y cuya efectividad gráfica se notaba en la profusión de detalles que otorgaba a sus páginas (sobre todo los escenarios bélicos) y Dale Keown, que lo sustituyó a mitad de serie y se centraba más en los personajes y sus sombras.

   Nth Man. The ultimate ninja es un excelente ejercicio de nostalgia. Su lectura en la actualidad te lleva irremediablemente a aquella época por el marcado carácter temporal en que fue escrito. Una historia fantástica, con acción, aventuras, guerra, ninjas, femme fatales, pirados psíquicos y en medio de ese berenjenal, un tipo duro de los de antes... de los ochenta.