domingo, 14 de junio de 2015

[Reseña] EL ÚLTIMO RECREO (Carlos Trillo / Horacio Altuna)

   En 1979 una película australiana de presupuesto modesto y tirando de mucha imaginación logró un tremendo éxito en todo el mundo. Su título, Mad Max, salvajes de la autopista. Pronto la industria de Hollywood posó su vista en esta cinta y encargó a su director, George Miller una segunda entrega con más recursos y presupuesto. Y llegó Mad Max 2, el guerrero de la carretera (The Road Warrior, 1981), que supuso el espaldarazo definitivo y asentó un nuevo género que apenas había sido desarrollado anteriormente, el post-apocalíptico.


   El apocalíptico es una temática más dentro del amplio espectro que muestra la ciencia ficción. Versa sus argumentos principalmente en un desastre cataclísmico de carácter mundial que socava la sociedad tal y como la conocemos, generalmente por errores propios de la humanidad así como sus consecuencias, mostrando un futuro devastado y pesimista.

   El mundo de Mad Max presenta un futuro asolado por el desastre de una guerra nuclear global que ha devuelto a la humanidad a un estado de salvajismo latente (la civilización no es más que una mera máscara que oculta la auténtica naturaleza humana) donde la supervivencia del más fuerte y la lucha por  recursos como el agua y el combustible es eje central de su trama.

   Este escenario de supervivencia y grupos tribales de carácter salvaje en contraposición con otros que pretenden reconstruir de nuevo la civilización fue ampliamente explotada en los años 80 en diversos títulos, principalmente cinematográficos de variada calidad.

   El cómic no fue ajeno a esta eclosión de barbarie post-apocalíptica y nos ha dejado un buen montón de títulos con esta temática, La Superviviente (Paul Guillon), Hombre (Segura/Ortíz), Jeremiah (Hermann) e inclusos los pasajes de la Tierra Maldita del Juez Dredd (Wagner/Ezquerra).

  El último recreo, del dúo argentino Carlos Trillo y Horacio Altuna se enmarca dentro de esta temática de mundos desolados y lucha por la supervivencia. Aunque le da una original vuelta de tuerca.

   La historia presenta un mundo en el que todos los adultos han desaparecido a causa de una bomba que lanza a la estratosfera un arma biológica que acaba con todos aquellos individuos que han alcanzado la madurez sexual. En consecuencia, sólo los niños sobreviven al desastre y tienen que aprender a manejarse solos en un mundo sin la supervisión de los adultos y las consecuencias que de ello hay. Como en Mad Max, los niños comienzan a organizarse en grupos y los más fuertes explotan y se aprovechan de los más débiles así como asalvajadas hordas de ratas y perros que también intenta sobrevivir.

   Con muchos puntos en común con El Señor de las Moscas de William Golding, El último recreo presenta una excusa perfecta para hacer un relato de la sociedad llevada a sus extremos. Mostrando la naturaleza humana a través de unos niños de diferentes edades y como su relación con el desastre que les rodea hace florecer emociones como la confusión, la ira, el odio, el temor a lo desconocido, el materialismo, el egoísmo y sobre todo, en el caso de los chicos más mayores en plena pubertad, el despertar sexual que llevará acarreado su propia muerte.

   Carlos Trillo y Horacio Altuna dejaron su Argentina natal en 1982 para establecerse en España, hastiados de la dictadura militar de Videla y acogiendo con entusiasmo la incipiente democracia que se estaba estableciendo en nuestro país. Con una amplia trayectoria a sus espaldas, pronto entraron a trabajar en Toutain Editor, siendo precisamente El último recreo, su primera aventura gráfica en ésta editorial y publicándose seriada en la mítica revista Zona 84.


   La obra de Trillo y Altuna siempre se ha caracterizado por mostrar la inquietud de la sociedad y un marcado pesimismo en las relaciones humanas. Tanto en conjunto, como individualmente, ambos autores nos han dejado una serie de títulos fundamentales en una década como la de los 80 en la que España salía de una dictadura que presentaba los tebeos como algo marcadamente infantil (consideración que aún tiene visos en la actualidad, incluso en personas jóvenes) para dar el paso a lo que tantas veces hemos dado en reseñar como el boom del cómic adulto. El loco Chávez, Las puertitas del Sr. López, Charlie Moon, son algunas de las mejores colaboraciones de éste dúo argentino y que han quedado como referente de la historieta española y de una época en el que el cómic expresaba el sentir de la sociedad a través de sus viñetas.


   El último recreo es una obra con una visión desencantada de la naturaleza humana, presentada a través de unos personajes que dejan de lado la inocencia y candidez propia de esa infancia idílica y protegida que creemos tener, para enfrentarse a un mundo desolado en el que aflora finalmente la lucha por la supervivencia, incluso en sus formas más salvajes.



Jesús Bravo.