jueves, 14 de julio de 2016

148 exTreBeO micropodcast: EC COMICS

Vamos a recordar uno de los episodios más decisivos de la historia del cómic norteamericano y, dada su influencia, por tanto, del cómic moderno mundial. No obstante, situaciones parecidas a la que comentaremos ocurrieron, de diferentes maneras, en otros muchos lugares.

Nos referimos a la historia de la editorial EC Comics, su auge y declive resultó casi un paradigma de lo que con frecuencia ha sido un ciclo repetido en diversos lugares y momentos. Es, pues, la historia de uno de los momentos más brillantes del cómic de los años 50 (y por lo que se refiere a algunas de las obras concretas... ¡de todos los tiempos!), pero también es otra de esas historias que nos cuentan con tristeza cómo la cerrazón del fundamentalismo moralista y prejuicioso puede truncar el progreso del Arte y de la sociedad (como también ha ocurrido en el cine, la literatura, etc.).

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http://www.ivoox.com/podcast-comic-extrebeo_sq_f112441_1.html
(y en iTunes)

William Gaines heredó de su padre la editorial Educational Comics, la convirtió en Entertaining Comics y alcanzó el éxito al modificar los temas de sus publicaciones y la forma de trabajo. Produjo cómics bélicos, de ciencia-ficción, de suspense y de terror, cuidó mucho la relación con los fans(comenzaron la publicación de cartas en sus revistas) y encargó sus cómics a autores freelance que firmaban con su nombre y desarrollaban sus propios estilos e ideas (lo totalmente opuesto a la factoría Dsiney, por poner un ej.). Durante unos 5 años se publicaron revistas que incluían, bajo diferentes cabeceras, historietas cortas autoconclusivas (de entre 6 y 8 págs. generalmente), casi siempre con sorpresa final en el argumento. Seguro que a más de uno le suena eso Cuentos de la cripta. Pero en 1954 ocurrió algo...

...el presunto psiquiatra -de infausto recuerdo para todos los aficionados al cómic, al arte y a la libertad- Fredric Bertham publicó La seducción del inocente, un ensayo que achacaba a los cómics parte de la responsabilidad en problemas sociales como la delincuencia juvenil o la homosexualidad (¿problema?). El asunto se agravó al crearse una comisión de investigación sobre el tema en el Senado estadounidense y desembocó en la creación de la Cómics Code Authority, un organismo de autorregulación sin cuyo sello de aprobación previo un cómic, de hecho, veía su distribución casi imposible (o reducida al mercado exclusivo de adultos). Esto acabó con la mayor parte de las publicaciones de EC, incapaz -pese a los intentos-de cambio- de adaptarse a este despropósito, que quedó reducida fundamentalmente a la revista MAD. Mon Gª-Ontiveros nos habló muy bien de esto en su sección De la C a la C (VER).

Sin embargo, esos 5 años aprox. en que EC Comics estuvo publicando sus revistas de género fue escuela de innovación y excelencia para autores cuyos nombres son hoy venerados sin discusión. Harvey Kurtzman (el de los Premios Harvey), Wallace Wood, Bernie Krigstein, Jack Davis, Joe Orlando, Al Feldstein y Al Williamson son algunos de ellos. Produjeron algunas obras maestras que se consideran con justicia de lo mejor de la historia del cómic, tales como Master Race o El Día del Juicio. Sus temas eran avanzados para su época al tratar cuestiones como el racismo, el holocausto judío o el antibelicismo, de forma inteligente y válida para su disfrute aún 70 años después.

Planeta publicó hace casi 15 años estas colecciones en formato muy pequeño y en ByN. Recientemente otras editoriales, como Norma o Diábolo, están editando en España las recopilaciones que se están haciendo en EE.UU., con material extra y las planchas convenientemente restauradas. Recomendamos hoy 2 de ellas: ¡Cadáver en el Imjin! y otras historias bélicas de Harvey Kurtzman y Llegó el alba... y otras historias de terror ilustradas por Wallace Wood, ambas de Norma Editorial (tapa dura, 230 y 194 págs. respectivamente y 25 € en ambos casos). Son ediciones bastante cuidadas, aunque en ByN, y de buen tamaño si bien hay que decir que la 1ª contiene más y mejores extras.


Hablar como es debido de cualquiera de estos autores o, incluso, de algunas de estas pequeñas-grandes obras maestras de 6-8 págs. exigiría un programa completo. Baste decir aquí que Kurtzman destacó por la expresividad de sus dibujos y su creatividad como guionista en diversos géneros (en la obra recomendada se ve su enfoque humano y ajeno a patriotismos vanos de la guerra) y que Wood es para muchos uno de los más grandes dibujantes de la historia, versátil y prolífico como pocos (aunque murió a los 54 años); autor, entre otros muchos méritos, de algunas de las más bellas páginas de ciencia-ficción de la historia (en la obra recomendada se ve la increíble amplitud de sus registros y su maduración como autor a lo largo de varios años).